Bienvenidos a Sombras de Oster. En este blog os contaremos nuestras peripecias con los juegos de miniaturas, la escenografía y las miniaturas, una obsesión que une a dos hermanos a cual más Friki, que aun viviendo a 600 km el uno del otro encuentran momentos para echar una partidita de vez en cuando.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Informe de batalla, Ataque sorpresa

¿Dices que has visto a esas apestosas ratas cerca del viejo palacio?, pues es hora de que El Dios Rojo reciba litros de sangre de roedor!!!!!! El viejo Mahou aleccionó a sus bestiales secuaces y con sus hachas bien afiladas se encaminaron sigilosos hacia las ruinas del palacio condal, tenían muchas ganas de ajustarles las cuentas a los skavens desde su primer encuentro, en el que habían sido humillados por esos pequeños animales peludos; lo que no se imaginaban era que esas malditas ratas les iban a volver a hacer morder el polvo.

Pues si, tras mucho tiempo sin sacar uno, os presentamos este informe de batalla entre Skavens e incursores Hombres Bestia. Esta era la segunda partida que jugábamos con estas dos bandas y ciertamente en la primera, las ratas de mi hermano me habían metido una paliza memorable y yo esperaba devolversela pero la cosa me volvió a fallar. Como el día de la contienda se nos hizo muy tarde y empezamos a jugar cerca de la media noche, elegimos una partida sin complicaciones: ataque sorpresa, sin eventos aleatorios (con lo mucho que nos gustan) ni climatología.



En el lado oeste del tablero aparecieron los hombres bestia, la Estirpe de Mahou, con un contingente de 3 gors, 3 ungors, un centigor, un chamán (disfrazado de Bestigor, que aun no tengo mini para él) y el jefe. Por su parte, los ratmen, conocidos como La Muerte Roja, desplegados como defensores (dispersos en el centro del tablero), contaban con 2 ratas gigantes, un skaven negro, un brujo, una alimaña, el lider y a "Tragón", una temible rata ogro.



En el primer turno, los hombres bestia inician su ataque corriendo y gritando hacia el enemigo. La velocidad del centigor le permite cargar a un incauto skaven que andaba atareado buscando cosas brillantes en el patio del palacio. Sus compañeros, alertados por los agudos chillidos de su hermano de armas, se reagrupan en el centro del tablero analizando la amenaza que se les viene encima.


En el segundo turno, la cosa se pone dura. Por una parte, los ungors apoyados por el chaman intentan cargar a la imponente rata ogro; pero uno de ellos se queda corto y otro, paralizado por el miedo, se queda atras intentando recomponerse así que tan solo queda un temerario ungor enfrentándose en solitario a la mole mutante. Mientras tanto, Mahou, el lider de la manada a acudido a rematar al skaven que habia sido derribado por los poderosos cascos del centigor. Esa mañana el sol parecia brillar para los hombres bestia; pero las cosas estaban a punto de cambiar...


En el tercer turno, aparecen los refuerzos skaven, un skaven negro con sus letales garras de combate, se desliza por detras de las tropas enemigas, como solo estos asesinos de élite saben hacerlo. En el centro del tablero los combates se recrudecen, mientras un par de ratas gigantes atacan a los gors; la rata ogro va deshaciéndose de enemigos sin moverse del sitio. Los lideres de ambas bandas se posicionan en la retaguardia, mientras dejan a los secuaces darse de leches.




En el cuarto turno, la cosa se empieza a poner muy malita para las bestias con gran ayuda de la rata cornuda, todo hay que decirlo, que no dejaba de regalar críticos a mi hermano. Mientras nuestro temeroso ungor sigue paralizado por los nervios, su compañero cae derribado bajo los puños de Tragón, que sigue imparable. El chaman intenta herir a la rata ogro con el hechizo "palabra de dolor"; pero que si quieres arroz catalina, nada le afecta a ese bicho. Al otro lado de la pelea las cosas tampoco le va bien a las bestias, donde uno de los gors es eliminado por las ratas gigantes que han recibido la ayuda del skaven negro.



 Quinto turno, la masacre ya es evidente, aunque el centigor se ha unido al combate contra la gigantesca bestia, no es capaz de salvar la vida de su compañero. Las ratas gigantes, frente a todo pronóstico siguen conteniendo a los gors y derriban a otro.




El sexto turno, lo único que hace es aumentar el número de bajas de los hombres bestia que pierden al gor derribado y a su hombre fuerte, el centigor que cae bajo los manotazos de la rata ogro que sigue sin sufrir ni una herida. con el inicio del turno siete a los hombres bestia solo les queda una opción, huir a lamerse las heridas a su cubil, otra vez será, malditos roedores.



Los skaven rien mientras registran el patio del ruinoso palacete en busca de una merecida recompensa. La Muerte Roja ha vuelto a hacer honor a su nombre.